Nosotros, como personas de fe

• estamos profundamente preocupados por la destrucción continua de nuestro hogar, la Tierra.

• Exigir una respuesta global para evitar daños masivos y la destrucción de los ecosistemas: el ecocidio.

• Apoyar la creación de una protección jurídica para la vida en la Tierra mediante la inclusión del ecocidio como delito contra la paz en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Estamos en el Antropoceno

Como humanidad, nos encontramos en una situaciónen la que nunca antes habíamos estado. Estamos en el Antropoceno. Nuestra actividad afecta a todo el sistema planetario, y la Naturaleza nos envía una advertencia tras otra. Nuestras acciones colectivas están dañando la vida a escala global. El ecocidio es una realidad cotidiana. El clima está cambiando. El hielo polar se está derritiendo y el nivel del mar está subiendo. Cada día, especies enteras desaparecen de la faz de la Tierra para no volver jamás. Muchos de nosotros hemos olvidado que no estamos separados de la naturaleza, sino que formamos parte de la vida en este planeta, y que cuando dañamos la naturaleza, nos dañamos a nosotros mismos. 

Podemos ser sanadores

Como seres humanos, nosotros...tenemostenemos la capacidad de reflexionar sobre quiénes somos y qué experimentamos. La crisis ecológica es una crisis existencial, una crisis de comprensión de nuestro lugar en el mundo. Durante miles de años, las tradiciones religiosas han proporcionado a la humanidad narrativas para comprender quiénes somos. Como personas de fe, abrazamos una visión del mundo que incluye a quienes nos precedieron y a quienes vendrán después. La Madre Tierra, o la Creación, siempre nos ha proporcionado todo lo que necesitamos: aire para respirar, agua para beber y alimentos para comer. Debemos respetar y proteger la Tierra para que nuestro hogar siga siendo acogedor, abundante y hermoso en el futuro. Ahora tenemos la oportunidad de convertirnos en sanadores, cuidadores y participantes del todo vivo. De transformar la relación entre la humanidad y la naturaleza, pasando del daño a la armonía.

Necesitamos nuevas normas que debamos cumplir

Como personas de fe de todo unel mundo, exigimos una respuesta global para prevenir el ecocidio. Para vivir en paz unos con otros, debemos vivir en paz con la Tierra. Las normas de nuestras sociedades son las leyes, y podemos cambiarlas para proteger a los más vulnerables y lo que es más preciado. En el Antropoceno se requiere un deber de diligencia al más alto nivel para proteger la Tierra. El ecocidio debe convertirse en un delito contra la paz ante la Corte Penal Internacional, junto con los demás delitos que preocupan a toda la comunidad internacional. 

Juntos luchamos por acabar con la contaminacióny sanar la Tierra.Somos los templos, iglesias, pagodas, mezquitas, sinagogas, catedrales y lugares sagrados de todo el mundo. ¡Con fe, esperanza, amor y cuidado por nuestro futuro común!